EL SUJETO DIGITAL

Octavio Garay Álvarez

Resumen

La incorporación de las nuevas tecnologías de la información en la vida cotidiana, ya sea para uso personal, artístico, laboral y/o educativo nos muestra una realidad del tipo de sujeto que estamos enfrentando y la forma en como nos comunicamos con los demás. El cambio de paradigma de aprendizaje individual, al aprendizaje social y colaborativo en red, está afectando nuestra forma de pensar y sobre el mundo. El prototipo de estudiantes que encontramos en nuestras aulas de clase, no solo ha cambiado, sino que el surgimiento de nuevos sistemas de comunicación, caracterizados por la inmediatez, la rápida difusión global y la interactividad en tiempo real, están cambiando nuestra cultura y manera de pensar, en consecuencia, introducen interrogantes y desafíos en el sistema educativo tales como ¿Hasta qué punto las teorías de aprendizaje actuales encajan con las necesidades de las nuevas generaciones digitales? ¿En qué medida anticipan las necesidades de las generaciones venideras?  El presente artículo pretende analizar las teorías del aprendizaje existentes a partir de los nuevos desarrollos tecnológicos, que invocan un cambio de paradigma en el aula tradicional acorde a las características de un nuevo sujeto digital.

Abstract

The integration of new technologies in everyday life, whether for personal, artistic, employment and / or educational shows us a reality of the kind of subject that we are facing and the way how we communicate with others. The paradigm shift from individual learning to social networking and collaborative learning is affecting our thinking and the world itself. The prototype of students we have in our classrooms, has not only changed, but the emergence of new communication systems, characterized by immediacy, the rapid global spread and real-time interactivity are changing our culture and the way of thinking, therefore, new queries and challenges in the education system have emerged such as To what extent do current learning theories fit the needs of the new digital generations? To what extent do they anticipate the needs of future generations? This article aims to analyze the existing theories of learning from the new technological developments, which invoke a paradigm shift in the traditional classroom consistent with the characteristics of a new digital subject.

PRESENTACIÓN

Con los cambios que se han producido como resultado de una mayor accesibilidad a la información y un panorama tecnológico en rápida evolución, los educadores de las instituciones de educación se han visto obligados a adaptar sus métodos de enseñanza,  sin embargo al parecer sin una hoja de ruta clara que atienda las diversas necesidades de estudiantes pertenecientes a una nueva generación digital, muy a pesar de que exista una amplia gama de enfoques y nuevas formas de aprendizaje disponibles para rediseñar los currículos, pero que todavía causan cierta fricción tanto a docentes, diseñadores de currículos, administrativos y creadores de políticas educativas, que en la mayoría de las veces se ven obligados a dotar de materiales e impartir procesos educativos de acuerdo con los resultados de pruebas que evalúan el aprendizaje mediante instrumentos meramente estadísticos siguiendo órdenes y directrices institucionales o gubernamentales meramente estadísticas. En tal sentido, se ignoran las nuevas dinámicas, comportamientos y relaciones que están surgiendo a partir del uso de la tecnología y los medios de comunicación (Marciales, 2008). Es decir, los dispositivos digitales, diarios digitales, las redes sociales cada vez con mayor fuerza penetran en la vida de un nuevo sujeto, existente en nuestras tradicionales aulas. No en vano, Thomas Carlyle, ensayista e historiador británico dijo una vez que “el hombre sin herramientas no es nada; con herramientas es todo”. Luego entonces, las formas de interacción, de pensamiento, los procesos cognitivos y de desarrollo son cada vez más complejos, particulares y hasta no comprendidos en su totalidad. En este sentido los procesos educativos siguen al margen de la contemporaneidad, donde todo cambia, y todavía la educación, mantiene el mismo modelo enmarcado Maestro-alumno y modelo de enseñanza en el aula aprendizaje.

Este artículo tendrá dos partes. En la primera intentaré dar algunas definiciones para poder, en la segunda, comenzar unas reflexiones situadas dentro de una realidad concreta del sistema mundo hoy, abiertas a las correcciones de futuros diálogos, acerca del desafío de aquellos que niegan que existen varios “sujeto(s) histórico(s)” colectivo(s), o que reductivamente se afirme que “el sujeto ha desaparecido” (sería la tan proclamada “muerte del sujeto”). Busco entonces pensar el tema de manera analítica, asumiendo tesis sabidas abriendo un debate alrededor del sujeto y sus transformaciones en la historia.

La mayoría de los seres vivos mantienen un lógica propia: nacen, crecen, se reproducen, crean un modo de vida en la naturaleza, la transforman y mueren. Como criterio de existencia tienen vida y muerte. En palabras de X. Zubiri “la vida es un modo de realidad”.

El ser humano, específicamente, cuenta con una existencia plasmada en un ser corporal, que tiene su propia lógica y realidad. Dicha realidad implica un momento en su corporalidad humana, la cual permite manejar estímulos desde superficies físicas reflejadas en la piel, músculos huesos, órganos, etc., que le permiten sentir dolor o placer, desde un epicentro nervioso, donde se gesta la interioridad procedentes de un entorno externo real, que supone riesgos, peligro, dolor y posibilidad de muerte.

Ahora bien, tratemos de definir la subjetividad, la cual podemos decir que comprende un tiempo en la corporalidad del ser humano, teniendo en cuenta la interioridad, es decir todo lo que pasa debajo de la piel, y la exterioridad que es lo que sucede a partir de una realidad externa. Subjetividad entonces viene a ser todo lo que acontece en la realidad y físicamente se transmite por un sistema nervioso. Por ejemplo, mediante los sentidos podemos tocar, oler, palpar, escuchar, ver, degustar y sentir todo lo que sucede a partir de realidades interiores y exteriores. Cuando sentimos dolor al lastimarnos físicamente por cualquier circunstancia, nuestros sentidos emergen reacciones, bien sea interiores o exteriores mediante los sentidos podemos percibir el tipo de realidad.

Desde el punto vista positivista,  la subjetividad se origina en la soberanía del gozo (Levinas, 132).  También existe la subjetividad de lo consciente y lo no-inconsciente. En la primera, para el sujeto el mundo es la totalidad, el ser pensante es su totalidad

En segunda, se refiere a lo que puede car bajo el ámbito de la consciencia, pero no necesariamente es consciencia actual. Por ejemplo el sueño, puede se da en lo inconsciente y no lo podemos dominar, pero sin embargo nos acordamos. Es una actividad que se da en la corporalidad, pero de manera inconsciente, porque el sujeto diferencia ese momento de lo consciente de lo inconsciente.  La segunda, el mundo es la totalidad del pensamiento de ese sujeto, y por lo tanto es la totalidad. El pensamiento representado en transformaciones de la realidad. Un ejemplo de estas transformaciones entonces podríamos decir que se da con Heidegger cuando supera a Descartes, y luego Freud, Levinas o Foucault superaron a Heidegger.  Entonces podemos decir que el ser-sujeto, representa la subjetividad, porque es consciente dentro de su comparabilidad. En palabras de Heidegger, el Dasein.

Por otro lado, el epicentro del sujeto, cuenta con el cerebro. Sin cerebro, como hecho observable, no habría nada y la subjetividad perdería, es decir no existiría, y por ende no existiría subjetividad ni corporabilidad del sujeto humano.

Con la invención del alfabeto en la antigua Grecia surgió un nuevo mundo de comunicación basado en la capacidad de leer y escribir. Algo similar ha ocurrido con el advenimiento de las tecnologías de la información y la comunicación, TIC, las cuales se han integrado en todos los campos, especialmente el de la educación, resultado de importantes innovaciones tecnológicas transformando los procesos de enseñanza y de los procesos de aprendizaje.

Hoy día, es muy común el uso del término “virtual” en distintos campos del conocimiento y la sociedad. Sin embargo,  todavía, la visión que se tiene desde la educación respecto del sujeto que habita en los medios digitales, no cuenta con una lectura clara con respecto al crecimiento de los usos de lo digital en las sociedades actuales.

Algunos autores parten de descripciones poco elaboradas, como es el caso de Unigarro, quien utiliza el término de la siguiente manera: “Lo virtual hace referencia a la posibilidad de escindir el cuerpo, el tiempo y el espacio” (2001, p. 54). 

Por su parte, Pierre Lévy (1999), citado en Peña, (2010, p. 124) es un movimiento de auto-creación, fundamental en el surgimiento de la especie humana.  Es una continuación que hace parte de una transición cultural, es decir, es una mutación de identidad, que nace de lo ontológico de la especie humana.

Reig (2010) apunta hacia lo que el paradigma de la educación desde las ciberculturas visto a partir de las dinámicas y las prácticas que se generan en las ciberculturas y las cibersociedades, en donde, habita un sujeto. Ese hábitat,  la red, está caracterizado por relaciones que desarrollan desde lo virtual, desde lo digital.

Rozo Peña, Prada, Cárdenas y Sáenz (2010) especifican, respecto de “habitar en la red”, lo que implica el sumergirse en una virtualidad en términos de las posibilidades diversas, y desde donde podemos comprender dinámicas en la red. “Bien podría decirse que, frente a la primera idea de virtualidad como mundo posible o simulado, estos cambios han estado marcados tanto por las alternativas que brindan las nuevas condiciones de acceso y flujo de información, como por las configuraciones que crea el mundo compartido, construido colectivamente, participativo” (p. 113).

Según Freire (2011a), la educación y la manera en la que se accede al conocimiento, ha venido siendo cambiando durante las últimas décadas. Este aspecto en particular llama a cuestionar el paradigma educativo, es decir, ¿Cuál es el lugar de la escuela, llámese academia, colegio, institución educativa u universidad, respecto al surgimiento de un nuevo sujeto digital, involucrado en actividades que emergen de ciberespacios y de  momentos diferentes a los curriculares?

En palabras de Lara (2011), podríamos decir “Aprender desde los márgenes, Mobile Learning para una Sociedad Red”, o en palabras de Gil (2011), “La remezcla como educación expandida”, por medio de TEDxTALKS, en donde, más que hablar de posibles usos de la tecnología en la educación, se evidencia la apropiación que se tiene, a través de una serie de prácticas que de por sí son educativas e implican a un sujeto.

Piscitelli, Adaime & Binder (2010): “más que el do it yourself insignia de la filosofía edupunk, se da un ‘do it en red’: (no) alumnos y (no) docentes aprenden en la colaboración, son parte de una conversación, un juego dialógico” (p. 44) – hacen parte de las dinámicas y movimientos que permiten que se acceda al conocimiento, a la información y a las prácticas de habitar en lo digital. Siguiendo a Freire (2011a), no se limitan a lo presente en la virtualidad como algo apartado de la realidad sino más bien como la integración de distintos elementos que interactúan para permitir una educación mucho más homogénea, accesible, abierta, mucho más potente por su capacidad para llegar a otros, formar un ecosistema y generar procesos de aprendizaje. Las instituciones educativas deben cambiar, como lo expone Freire (2011a), “el sentido que tienen, respecto a su función y la forma en la que contribuyen a la sociedad” , y a la vez con esto, el conocimiento, lo cual requiere pensarse entonces como un “ecosistema de aprendizaje” (Freire, 2011a), dejando de lado el antiguo sistema educativo en el que ha enfrascado a tanta población, y con tantos problemas. Por ende, a la pregunta respecto del futuro de la educación formal: ¿hacia dónde deberían ir las instituciones educativas? La respuesta que a este interrogante Freire expresa es: “Hacia el desarrollo de tecnologías sociales, que tiene que ver poco con la tecnología posiblemente, para construir ecosistemas de aprendizaje” .

Peña (2010, p. 135) concluye: Las Instituciones de Educación Superior deben reconocer que lo virtual en el ciberespacio tiene ya un estatuto ontológico propio, no es irreal ni simplemente instrumental, sino que tiene incluso efectos sobre la realidad “real”. Al no reconocerse este estatuto, difícilmente la potencialidad de la educación virtual puede ser desplegada hasta transformar su misma identidad, que actualice las posibilidades de los múltiples factores que intervienen en ella: actores, procesos, concepciones de tiempo y espacio; sin estar atada a ningún modelo en particular, pues se encontraría en un permanente proceso de virtualización.

Las comunidades virtuales y las sociedades en red, conglomeran conocimientos y aprendizajes que permiten una formación de identidades.

Castells (2002), citado por Reig (2010), indica “lo que no se puede negar es que la Sociedad Red resulta un ecosistema propicio para que el conocimiento fluya y se reproduzca, para que se convierta en un elemento cada vez más abundante y esencial” (p. 98).

Esto quiere decir que, a través de la tecnología, los movimientos sociales que transitan por las redes son el punto focal desde el cual la política, la cultura y la misma sociedad se gestan y desarrollan, lo cual finalmente se recae en la educación, los procesos de generación de identidad, procesos de socialización, y por ende un sujeto encuentra un hábitat, el ciberespacio.

Por lo anterior, se hace necesario una indagación profunda desde la comprensión de la constitución de una identidad en el sujeto, la manera cómo se relaciona, su comportamiento y su forma de, entre otros aspectos, incluyendo la concepción misma de “sujeto” desde la óptica de la educación, con el fin de lograr una mejor comprensión del sujeto en la era digital.

El concepto de “aldea global” del que habló Marshall MacLuhan (1962) hace más de treinta años, se refleja en el lenguaje electrónico del nuevo modelo educativo que privilegia el aprendizaje continuo en situaciones variadas y en interacción con otros, cambiando el paradigma de aprendizaje individual, al aprendizaje social y colaborativo en red.

Es así como la distancia como elemento separador entre sujeto y objeto en la educación, se vuelve insignificante, por cuanto ha cambiado la forma en que convivimos. La realidad virtual es cada vez más real y la forma en que ocurre el cambio en el ser humano. Ahora es permanente, o por lo menos más visible  perceptible, y tal como sucedió en la antigua Grecia, estas nuevas formas digitales de comunicarnos con los demás, están afectando la subjetividad y la forma de pensar del sujeto sí mismo y sobre el mundo.

Aunque el sujeto kantiano tiene otra relación con la realidad externa, en donde el sujeto constituye al objeto y o hace suyo. Es precisamente este pensamiento que me lleva a pensar que la educación escolarizada moderna ha neutralizado el concepto de escuela, que no es más que una construcción histórica (Noro, 2013). Puesto que, la razón le dicta leyes a la naturaleza y para Kant, por ejemplo, el sujeto al conocer la naturaleza, pone las leyes para sí, a lo que  el mismo Kant le llama sujeto trascendental. Luego entonces, Kant y sugiro copernicano, en lugar de partir del objeto, se remite al sujeto y es éste el que va darle forma al objeto. Según Kant al sujeto se le presenta cosas y las experimenta y de su experiencia, conoce el objeto, y conociéndolo le da forma. Es decir, solo hay objetos para el sujeto cognoscente, porque según Kant, la razón humana encuentra en ella, la sensibilidad de la estética, y es allí donde las categorías de espacio y tiempo, afirma que todos los objetos se nos presentan en el espacio y en el tiempo. Es decir, el espacio y el tiempo los pone el sujeto, el espacio y el tiempo son los modos de conocer al objeto. Por consiguiente, el sujeto sólo puede conocer aquello que se le presenta en la modalidad en que él lo establece. En este sentido, es el sujeto es el que construye al objeto.

Si partimos de un sujeto constituyente es decir, el sujeto constituye la realidad, y es esa realidad que hoy vivimos que nos lleva a afirmar que estamos ante una nueva forma de construir el conocimiento, es decir, la influencia de la interacción constante de las tecnologías con nuestra vida cotidiana, luego entonces podemos decir, que existe una nueva construcción colaborativa del conocimiento con nuevas herramientas y espacios para producirlo, dando paso un sujeto virtual, el digital.

En este sentido, no se trata simplemente de preguntarse si las nuevas tecnologías son buenas para la enseñanza o si el Internet ayuda a nuestros estudiantes a aprender, sino conocer de qué manera el uso de las de estos dispositivos digitales favorece a la construcción de conocimiento en el ámbito escolar y si realmente estamos ante un nuevo paradigma educativo.

Al igual que la filosofía, Nietzsche que presentó la más fuerte crítica a la compresión del alma humana, saliéndose del campo metafísico y cuestionando sus supuestos básicos; o Heidegger con su crítica a los supuestos del cartesianismo, según los cuales, los seres humanos son primariamente seres racionales; o Ludwig Wittgenstein que nos ofreció una comprensión del lenguaje radicalmente nueva, no podemos desconocer que un sujeto virtual/digital ha surgido a partir de la realidad del uso y contribuciones de las nuevas tecnologías de la información, a lo que Echeverría (1994)  llama el giro lingüístico, puesto que el lenguaje pareciera haber tomado un lugar privilegiados, que por siglos ocupara la razón.

Aunque, la escuela moderna, es un producto de la desarticulada estructura medieval (Noro, 2013), de la cual nace el Humanismo que desplaza a Dios de la centralidad con el pensamiento, que cuestiona al orden de la iglesia y de la inquisición, y sin desconocer que a partir de la praxis de los revolucionarios franceses, la subjetividad del hombre capitalista llega la revolución francesa con la aptitud de hacer la historia, naciendo la Modernidad, y las instituciones empiezan a redefinirse, sobre todo la escuela, para que diera sentido a las nuevas configuraciones sociales.

De la misma manera, el prototipo de estudiante que encontramos en nuestras aulas de clase, no solo ha cambiado con respecto a los estudiantes de generaciones anteriores, apropiado de una jerga, estilo de ropa, adornos corporales, como siempre ha sucedido; sino que el surgimiento de nuevos sistemas comunicacionales, caracterizados por la inmediatez, la rápida difusión global y la interactividad en tiempo real, están cambiando nuestra cultura a una gran velocidad y, en consecuencia, introducen nuevos interrogantes y desafíos con relación al sujeto y por ende paradigma educativo.

Sin embargo, Ministros, pedagogos, autoridades, docentes, padres y especialistas continúan el debate sobre la mejor manera de acercar la tecnología en los ámbitos educativos, olvidando que nuestros jóvenes se encuentran inmersos en un escenario del cual ya forman parte desde su nacimiento: la revolución tecnológica ocurrida durante las últimas décadas del siglo XX y la primera del siglo XXI. Nuestros jóvenes estudiantes de hoy representan a las primeras generaciones que han crecido en una sociedad digital, que ha transformado al sujeto, enfrentándolo a un nuevo escenario mundializado por la inmediatez y a una era de civilizaciones digitales y virtualizadas.

Las instituciones y en especial escuela, se ven hoy fuertemente impactadas por el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, tanto por la influencia que ejercen en la vida personal, tanto de estudiantes como de docentes. Más en los primero que en los segundos.

Por un lado, el rol del docente ha cambiado vertiginosamente de su cultura local a un marco globalizado, mundializado, enmarcado particularmente en cibercultura del sujeto digital. En muchos casos, el rol docente se ve descontextualizado respecto a las realidades del nuevo sujeto digital que diariamente habita en las aulas.

El auge de las tecnologías y de la web social no es un fenómeno pasajero, sino una actitud de un nuevo sujeto digitalizado, el cual se ha ido filtrando inexorablemente en todas las áreas, y las aulas no están exceptas de ello. Luego entonces, el rol del docente ahora consiste en “aprender a aprender”. Aprender a vivir en una cibercultura.

Asimismo, la escuela como tal y los promotores de políticas educativas, planificadores de la educación entre otros, están abocados a repensar el paradigma educativo, a diseñar nuevas estructuras y currículos, que den paso a modelos acordes al nuevo sujeto digital.

Aunque muchas veces las tecnologías entran en ámbito de la educación formando parte de las prácticas de enseñanza por decisión de los propios docentes, otras veces su introducción no resulta de elecciones meditadas y planificadas, sino que se impone, sin plena intencionalidad, en el devenir de la enseñanza y el aprendizaje cotidianos. 

De este modo, el sujeto digital abre el debate hacia el paradigma educativo ¿Cómo favorecer el uso de las tecnologías con sentido pedagógico y no simple exposición de información? Es decir, como herramientas que, más allá de permitir un acceso fluido y permanente a la información disponible en un momento dado, colaboren en la construcción de conocimiento socialmente relevante. Este es el desafío que los sistemas educativos enfrentan actualmente, puesto que los modelos y sistemas educativos de nuestra época se caracterizan por el continuismo de modelos del siglo XVII, y en este sentido me refiero a algo que va más allá del simple hecho de que las instituciones educativas posean o no herramientas informáticas.

El reto entonces es crear un nuevo escenario para el sujeto digital. Ya no basta con que los hacedores de políticas educativas se jacten de asumir supuestos retos y compromisos para garantizar a toda la población el mínimo de conocimientos de índole tecnológica o estadística, sino tales retos y desafíos van más allá de las dinámicas actuales en el ámbito educativo.

Estamos ante una nueva realidad escolar de maestros y alumnos. Estudiantes que chatean desde sus casas, a través de sus teléfonos, pasillos de escuelas con adolescentes creando unas atmósferas propias sumergidas en los auriculares de sus dispositivos móviles, resoluciones de exámenes que se encuentran en Internet son solo algunas de las modificaciones culturales que el nuevo sujeto digital está imponiendo. Luego entonces, cabe preguntarse:

¿De qué manera el uso de la tecnología realmente favorece a la construcción de conocimiento en el ámbito escolar?

¿Cómo afecta el uso de las TIC el rol del estudiante en el aula?

¿Cómo afecta el uso de las TIC el rol del docente en el aula?

¿Qué enseñar en un contexto donde el conocimiento aumenta, se modifica y circula con un dinamismo como nunca antes existió?

Así las cosas, podríamos incluso hablar del giro de la inmediatez, dado que la información digital se mide en petabytes y supera tres millones de veces la cantidad total de libros escritos en la historia de la humanidad.

La construcción del conocimiento necesita nuevos espacios, prácticas y formatos. El sujeto que se está formado a partir del fenómeno de la tecnología, implica redefinir no solo alfabetización tecnológica, sino un concepto que cambie el paradigma educativo, de manera que podamos enseñar a chicos que van a ocupar  nuevos puestos de trabajo que no existían hace diez años tales como “Internet benchmarking”, o “broker de informática”; Experto en Hackschooling;  Nano médico; Ingeniero de vehículos alternativos;  Body part maker; Profesor virtual; Abogado virtual; Ayudante de networking; Ingeniero de computación cognitiva;  Especialista en aprendizaje virtual; Ingeniero Blockchain; Ingeniero de cluster de GPU; Ingeniero de realidad Virtual; Arquitecto de realidad virtual; Agente de seguridad informática; Químico de alimentos, Especulador de monedas virtuales, Terapeuta de desintoxicación tecnológica, entre otros.

Así las cosas, la tarea no es fácil, puesto que el paradigma educativo se ve obligado a cambiar, y unos de los grandes retos seguirá siendo enseñar a nuestros estudiantes a convertirse en lectores críticos del material que seleccionan, a revisar la fuente de la cual proviene la información, a validar o no la calidad de dichos contenidos.

No es lo mismo ser usuario de una herramienta móvil como una computadora portátil personal, que lograr transmitir efectivamente a los alumnos el “buen uso” de determinadas herramientas tecnológicas como recursos para trabajar la información y elaborarla a través de un proceso de aprendizaje. 

El rol del docente entonces se ve presionado a cambiar y va ser su la continua actualización y creatividad propia la que dará respuesta a las exigencias y demandas que esta sociedad digital.

Las nuevas generaciones nativas digitales, se adaptan a recibir información casi instantánea, a realizar múltiples tareas simultáneamente,  a ver imágenes antes que libros impresos, a escoger la información al azar, como en los hipertextos,  y a trabajar de manera interconectada.

Este nuevo sujeto digital está determinado por una dinámica de continuos cambios, mientras que, en las escuelas, una generación en transición, se debate y trata de sobrevivir en las aulas,  los docentes inmigrantes digitales,  quienes se mantienen en la lucha constantemente para superar una de sus grandes preocupaciones, la actualización digital, poniendo al máximo su capacidad inventiva, creatividad, para ponerse al tanto en el diseño de nuevas estrategias metodológicas para recibir a sus estudiantes digitales, que en muchos casos superan su propia híper realidad, corriendo el riesgo de no ser capaz de distinguir la realidad de la fantasía.

Resulta oportuno citar a Manuel Castells (2010),  sociólogo español, quien observa de modo muy acertado que: “Se calcula que, en estos momentos, una persona que empiece su vida profesional ahora, a lo largo de su vida cambiará, no de puesto de trabajo, sino de profesión, más o menos cuatro veces. Lo cual quiere decir que aquellas personas que sean capaces de redefinir lo que tienen que hacer, volver a aprender, volver a tratar de saber cómo hacer las nuevas tareas, nunca se quedarán obsoletas. Esto no es una simple cuestión de cualificación”.

CONCLUSIÓN

Entender que la realidad ha cambiado, tal como ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, y que un nuevo sujeto surge a partir de nuevos instrumentos tecnológicos, que el mismo sujeto inventa para establecer dominio sobre sí mismo y los demás, y su medio físico y espacio que lo rodea, es la inmediatez del intercambio que lo rodea, con entornos virtuales, artificiales, interactivos en interconectados, el cual  influye en el modo de interactuar y sus relaciones, van dejando de ser humanas, dando paso a las relaciones, virtuales, derivadas de la globalidad y la mundialización, y los dispositivos tecnológicos como paradigmas reduciendo el universo del sujeto a dígitos.

Es lo que Henry Jenkins (2011), experto en nuevos medios del MIT, denomina “cultura de la convergencia”. Se trata de la explosión de nuevas formas de creatividad, en las que los usuarios, ahora devenidos productores, crean activa y colectivamente y distribuyen sus contenidos; nuevas maneras en las que las audiencias, representados en un sujeto digital.

Finalmente, se puede inferir que, que estos nuevos desarrollos tecnológicos y su inmediatez, interviene al sujeto manteniéndolo entre la realidad y el engaño, a lo que yo llamaría el fin del sujeto humano y el comienzo de del sujeto digital.

REFERENCIAS

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